En un restaurante de carne en la ciudad de Quito, hoy día domingo, un día en que las familias salen para pasar un rato juntos, observé varias personas que dejando a un lado sus quehaceres se toman el tiempo para almorzar con sus padres o sus hijos.
No había hijos de alguna edad en específico. Habían padres con hijos de 25 a 30 años. Había una pareja que llevó a su pequeña hija de cuatro años. Y había una familia de varias parejas y tres jóvenes almorzando y conversando a gusto.
Los restaurantes son lugares muy frecuentes para unirse con la familia. Es un momento en el que compartes lo que ha pasado en la semana en los trabajos, escuelas y colegios. Sobretodo el día domingo, que por religión y costumbre es un día en el que no trabajan, ni estudian, sino que lo guardan para estar con sus seres queridos.
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